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BIOGRAFÍA: WILLIAM STEINITZ

El título de campeón del mundo se puso por primera vez en juego en la competición Steinitz-Zukertort, celebrada en el año 1886. Ganó Steinitz por +10-6=0, y fue proclamado primer campeón del mundo.
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J.Zukertort – W. Steinitz, Nueva York 1886

Guillermo Steinitz (1836-1900) nació en Praga. Contaba doce años cuando empezó a dar sus primeros pasos por el ajedrez, que estudió profunda y constantemente como si fuese una ciencia. En la segunda mitad del siglo XIX, la antigua capital del imperio austro-húngaro era un hervidero ajedrecístico donde la diosa Caissa repartía fortuna entre cientos de entusiastas que se reunían en los cafés colindantes a orillas del Danubio para dar jaques y realizar dudosos sacrificios. Steinitz se sumergió en este ambiente hasta tal punto que decidió abandonar sus estudios para compaginar su faceta de jugador con la labor de periodista de ajedrez. De esta forma, ganó un dinero extra que le sirvió para mantenerse a flote en Austria. Recorrió ciudades y países para enfrentarse con los ajedrecistas de nota. En 1886 consigue ganar a Andersen y le priva de la fama de ser el primer ajedrecista del mundo. Como se ha dicho, el título mundial se estableció oficialmente diez años después de este encuentro.
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Andersen – Steinitz, Londres 1866

Steinitz se distingue por la fundación de la escuela del juego posicional y por el establecimiento de las leyes de la estrategia ajedrecista. Al comienzo de su carrera deportiva practicó, como todos sus coetáneos, el juego tenso y agresivo. Posteriormente varió su estilo; esto es, optó por ir acumulando pequeñas ventajas y ceder la iniciativa del ataque a sus contrincantes, pues estimó mejor defenderse eficazmente que atacar. En la defensa hizo alarde de una firmeza e inventiva sorprendentes. Demostró que la partida de ajedrez se desarrolla según las leyes lógicas y ocultas de la lucha posicional y que la combinación es producto de la casualidad. Acerca de ello dijo: “He sacado la conclusión de que el juego combinatorio no puede ofrecer un éxito seguro, no obstante dar a veces resultados bellos y sorprendentes. En tales partidas se manifiestan muchos errores, pues un profundo análisis ha revelado que muchas entregas de material son equivocaciones imperdonables, aunque hayan contribuido al éxito. Una defensa activa requiere menos desgaste de fuerzas que el ataque, el cual puede beneficiar sólo cuando la posición del adversario se ha debilitado. Por eso, siempre intento ver la forma, simple y segura, de debilitar la posición del adversario.”
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W.Steinitz

A veces, sus apreciaciones eran tendenciosas y no fue fácil demostrarlo, por cuanto tenía una práctica extraordinaria. Morphy y Andersen fueron dos de los grandes representantes del ajedrez romántico que se jugaba en aquella época, consistente en ejecutar furibundos ataques contra el rey contrario y en menospreciar elementos claves de la estrategia a cambio de favorecer la culminación táctica de la posición. Steinitz no fue ajeno a la moda, y en su primera época podemos comprobar que sus partidas no estaban exentas de violencia táctica y profusión de dudosos gambitos. Pero el campeón de origen checo bebió de las fuentes doctrinales de Philidor, Stauton e incluso de su contemporáneo Louis Paulsen, y de aquí surgieron sus teorías posiciónales que revolucionaron el concepto estratégico del juego a finales del siglo XIX.

Steinitz desarrolló la idea de que nunca puede ganarse una posición equilibrada. Para vencer hay que conseguir que el rival cometa algún error que otorgue superioridad posicional. De aquí proviene su teoría de la acumulación de las pequeñas ventajas que medio siglo después tuvo en Mikhail Botvinnik a uno de sus máximos exponentes en la práctica magistral. Steinitz aseguró que cualquier ataque iniciado sin tener preponderancia posicional es siempre neutralizado con una correcta defensa. Enfatizó sobre la estructura de peones, poniendo las bases conceptuales sobre peones aislados, débiles, doblados y “holes” que décadas después desarrollaría Aaron Nimzowitch en “Mi sistema”. Consideró que tomar riesgos innecesarios es una partida, una faceta característica del estilo de Morphy, consistía un grave error. Excelió en el arte de la defensa y sus contemporáneos no alcanzaron a comprender un estilo de juego “lento” que se adelantó veinte años a lo que después sería un dogma posicional formalmente aceptado y que Richard Reti bautizó como Escuela Hipermoderna. “Capturar el rey contrario es el último pero no el primer objetivo de una partida”, concluyó el maestro Steinitz.

El gran ajedrecista ruso Miguel Ivanovich Chigorin (1850-1908) no estuvo de acuerdo con la opinión de Steinitz sobre la superioridad de la defensa respecto del ataque. Entre estos dos competidores, irreconciliables, pero respetuosos uno con otro, se suscitó una prolongada discusión sobre la diversidad de pareceres artísticos. Dos veces se enfrentaron para disputar el título mundial; en ellas, la suerte acompañó a Steinitz. De la citada discusión histórica nació la verdad ajedrecista.

A medida que pasaron los años, el carácter de Steinitz se fue agriando. En el transcurso de una tensa partida, escupió a la cara de Blackburne y, dos años después, éste lanzó a Steinitz por una ventana preso de incontinencia etílica. Los problemas de salud aparecieron paulatinamente. En 1867, una fortísima insolación casi acaba con su vida. A partir de aquí una cadena de desastres enturbian su existencia: fallecen en un corto espacio de tiempo su mujer, su hija y uno de sus hermanos; un ataque de reuma se extiende por sus piernas; un caballo le destroza la rodilla derecha de una coz; es víctima de un intento de asesinato; sufre dos ataques al corazón; extravía varios artículos y unos editores desaprensivos le estafan. Fue desde la eclosión de aquellos tristes momentos cuando comprendió la gran trascendencia de ser ajedrecista. “Tal vez fue mi destino encontrarme en aquellas miserables circunstancias, porque desde que se sucedieron estas calamidades empecé a ver el ajedrez como algo más que un instrumento para ganarme el pan. Empecé a amarlo porqué salvo mi vida. Ahora no puedo imaginar que sólo juegue al ajedrez por dinero. Si así fuera, me consideraría la persona más detestable del mundo”, confesó el gran Steinitz en el ocaso de su vida, pocos años antes de que una esquizofrenia le obligara a ingresar en un psiquiátrico neoyorquino donde encontró la muerte.

En 1984, el joven alemán Manuel Lasker era quien vencía a Steinitz.
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Steinitz – Lasker, Montreal 1894

Veamos una de las partidas que reflejan los puntos de vista artísticos del que fue primer campeón del mundo.

Steinitz – Blackburne Londres, 1876

1.-e4 –e5
2.-Cf3 –Cc6
3.-Ab5 –a6
4.-Aa4 –Cf6
5.-d3…

Al defender el peón, las blancas excluyen la “variante abierta” (5.-0-0 –Cxe4) que se distingue por un juego muy activo por el centro. Intentan formar un sólido centro de peones y activar asimismo el juego en el flanco de rey.

5.-… -d6
6.-c3 –Ae7
7.-h3…

Previendo que el adversario enrocará corto, Steinitz prepara un ataque de peones.

7.-… -0-0
8.-De2 –Ce8
9.-g4…

Obsérvese con qué lógica se desarrollan las blancas: impiden el activo movimiento f5 de las negras y prosiguen su plan estratégico.
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9.-… -b5
10.-Ac2 –Ab7
11.-Cbd2…

De esta manera, Steinitz da principio al traslado de este caballo a la casilla f5 por f1 y e3. Esta maniobra, practicada por primera vez en este encuentro, es actualmente seguida en posiciones similares a la de esta partida.

11.-… -Dd7
12.-Cf1 –Cd8
13.-Ce3 –Ce6

Por su parte las negras dirigen ese caballo a f4.

14.-Cf5 –g6

Según la concepción moderna, esta jugada es defectuosa, porque debilita los cuadros negros y facilita el cambio del alfil que los defiende. Pero esto no es motivo para criticar severamente a Blackburne, uno de los ajedrecistas más notables de aquel tiempo, pues a la sazón aún no se tenía idea del concepto sobre las “casillas débiles”.

15.-Cxe7+ –Dxe7
16.-Ae3 –C8g7
17.-0-0-0 –c5

Aquí era mejor 17.-… -f5; sin embargo, ¡las negras también quisieron atacar!

18.-d4…

Las blancas han de abrir el juego para dar movilidad a sus alfiles.

18.-… -exd4
19.-cxd4 –c4

Esta movimiento empeora irreparablemente la posición porque ofrece a las blancas la posibilidad de situar el alfil en la importante casilla d4, tras lo cual desarrollarán si impedimentos el ataque.

20.-d5! –Cc7
21.-Dd2 –a5
22.-Ad4 –f6
23.-Dh6 –b4

Compárese el desarrollo del ataque de las blancas con el de las negras; éstas llevan un retraso evidente y sus peones aún no han tomado contacto con el adversario; en cambio; aquéllas han penetrado con la dama en los escaques negros del contrario y se disponen a efectuar un asalto decisivo con apoyo del alfil, del caballo y del peón g.

24.-g5!...

El asalto ha empezado.

24.-… -f5
25.-Af6 –Df7
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26.-exf5 –gxf5
27.-g6!...

Este simple y bello movimiento remata el ataque. Las negras sufrirán inevitablemente pérdidas materiales.

27.-… -Dxg6
28.-Axg7! –Dxh6+

No hay otra respuesta mejor, pues a 28.-… -Dxg7 sigue 29.-Thg8.

29.-Axh6 –Tf6
30.-Thg8+ -Tg6
31.-Axf5 –Rf7

Lo mejor era abandonar.

32.-Axg6+ -hxg6
33.-Cg5+ -Rg8
34.-Tde1.

Y las negras abandonaron.
05.03.2011 19:19:28
nebot
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